
Sí, todo eso que hay en el suelo, son pipias. Pipas hechas una a una, pintadas una a una. Miles. No fui de las afortunadas. No pude pisarlas. Sueltan polvo y puede ser nocivo, así que el museo decidió cerrar el paso al público tras la inauguración. Pero pude tocarlas. Están hechas con mucha delicadeza. Te entran granas de comértelas. Realmente el artista lo que quería y quiere es que la gente pueda tocarlas y pisarlas, pero el museo es precavido (lo entiendo).
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Yo he visto fotos en las que sale la gente caminando sobre ellas. Imagino que la prohibición se produjo después.
Si, fue después. Sólo en la inauguración se pudo pisar. Una pena, tenía pensadas unas fotos muy chulas, pero tuve que conformarme con sacarlas desde la barrera.
En el País de ayer martes venía un artículo sobre el autor
Anda, si? no lo vi.