la torpeza

Y ésta soy yo.

Los que me conocen sabrán que no suelo ser realmente torpe. En realidad, yo diría que no lo soy en absoluto. Pero hay ocasiones en las que las cosas se me caen, me choco con las puertas, me doy con algún que otro mueble. Siempre he pensado la tontería que muchos dicen… ” me estarán nombrando…” y me quedo tan tranquila. O eso de… están diciendo tu nombre varias veces… qué tontería, no?

Pues por regla general eso me da muchísimo coraje.

¿Por qué me nombran?

¡Qué dejen de nombrarme!

Qué tendrá que ver que alguien esté pensando en mi o esté diciendo mi nombre para que de repente me vuelva torpe, y se me caigan las cosas y me choque con los muebles…

A veces, no entiendo los dichos populares. La gente se los cree y los afirma, pero nunca se han parado a pensar la razón que llevó a alguien a decir semejante tontería. Seguro que fue algo que a alguien se le ocurrió y se le dijo a otro alguien. Ese nuevo alguien se lo dijo a otro alguien y así sucesivamente… qué cansancio!

Y pensaréis en el porqué de mi torpeza y en el porqué estaré diciendo todo esto. Pues bien, es que a punto ha estado de caerse al suelo. Sí, mi cámara (este bien tan preciado por mi, no sé que haría sin ella…).

¿Cómo?

Pues ni idea, es de esos momentos que pasa algo y de repente te ves haciendo malabarismos y con una postura ridícula sujetando como se puede la cosa que ha estado a punto de caerse. Pues eso, eso es lo que me ha pasado. Doy gracias a mis reflejos, claro está. Gracias a ellos no se me ha caído y no ha pasado nada que deba lamentar. ¡Menos mal!

Por los pelos.

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